CPCE: sin mejora de tipo de cambio se profundizaban los problemas

La salida de divisas fue provocando cuellos de botella en la macro.

Para
el CPCE las inconsistencias entre la política externa, la fiscal y la monetaria
desembocaron en los problemas de la economía. La conclusión es que la salida de
dólares fue deteriorando la economía y que los precios desalineados heredados del
kirchnerismo buscaban corregirse vía endeudamiento. “Para equilibrar el sector
externo había que subir el tipo de cambio”. Ayer el Central intervino en el
mercado de cambios. El presidente José Simonella no desestimó que haya
inversores que vuelvan apostar a que los riesgos de devaluación sean menores
que la tasa que propone el Central.

Los
economistas analizaron que las exportaciones crecen al 11% interanual movidas
por combustibles y manufactura de origen industrial; la contracara son las
importaciones (21%) en las que vehículos y bienes de consumo son las que más
suben. Los dólares que entran son menos que los que salen; si el tipo de cambio
se plancha hay más incentivos a importar que exportar. “El saldo del déficit
comercial saltó; el rojo acumulado a abril es de 164%”, explicó Víctor Peralta.
En el caso de liquidación de divisas del sector agroindustrial en mayo de 2016
se había liquidado el 46% del total anual; en 2017 el 43% y este año 37%. “El
que podía sostener más tiempo lo hacía esperando una mejora de tipo de cambio,
otra consecuencia del dólar planchado”.

Para
Simonella, la baja gradual de retenciones no incentiva la venta de cosecha; su
propuesta es cambiar el formato: bajar de una sola vez el 5% para acelerar la
oferta de dólares. “Hay que honrar el compromiso asumido pero bajo otro modelo”.

El
tipo de cambio real en la devaluación de 2014 llegó a un índice de 114,8; en
diciembre de 2015 llega a 102,8. “Hoy estamos a 105,9, nueve puntos debajo de 2014.
Todo esto apunta a que los déficits que traemos iban a profundizarse si no se
empezaba a corregir el precio del dólar”.

Por
otro lado, aumentaron las salidas de dólares por pagos con tarjetas en el
exterior; pago de intereses por obligaciones del Estado y las empresas; giro de
utilidades al exterior (creció fuerte en 2016 cuando se liberó la posibilidad)
y saldo de servicios de turismo y viajes. “La salida de divisas se agudizó por
los movimientos de personas físicas; la aspiración con un tipo de cambio más
alto la aspiración es a que salgan menos argentinos y lleguen más extranjeros”,
apuntó Simonella. Lo que dinamiza el déficit en cuenta corriente se explica por
salida de dólares por turismo y tarjetas.  

El
financiamiento externo es la forma de sostener esta salida de dólares: el
gobierno nacional aumentó su participación en un contexto creciente de deuda,
al igual que el Banco Central. Del 61% de deuda del gobierno, un cuarto es
préstamo a largo plazo; 68% es títulos a largo plazo y 7,3% de títulos a corto
plazo.

El
sector externo, graficó Peralta, tiene problemas derivados por inconsistencias cambiarias
y tributarias. A esa realidad se le suma un creciente peso de los intereses:
100 mil millones de pesos a abril. “El déficit no estaba controlado y sumaba
volatilidad al tipo de cambio y a las decisiones de inversiones”. El gasto
inflexible ronda el 80% del total, por lo que el ajuste puede hacerse por
transferencias a las provincias, subsidios (lo que más esfuerzo registra) y
gastos de capital.

Por
el lado del sector monetario, la posición de Lebacs fue creciendo hasta
representar 117% de la base monetaria a mediados de mayo. Después de la baja de
posición de liquidez que hace el Central, los bancos “salieron a aprovechar las
Lebacs”. El pago de intereses en dólares baja de US$1200 millones a US$1000 millones
por mes, la devaluación la licua. En la primera devaluación de Cambiemos la
tasa llegó al 38% y llevó casi un año bajarla 10 puntos; en la de este año
subió a 40%. Peralta proyectó que irá reduciéndose en los próximos seis meses
pero dependerá de la tasa de inflación más que de la renovación de Lebacs. Simonella
planteó que para que se pierda interés en la Lebacs es que se defina sólo como un
instrumento de regulación monetaria. “La captación de inversores quedará en
manos de lo que ofrezcan los bancos o de un bono del Estado vía Finanzas”,
dijo. La base monetaria creció fuerte pero no para consumo de bienes: la
demanda de dinero se convalidaba con la demanda de Lebacs y dólares.

La
conclusión es que la salida de dólares fue deteriorando la economía y que los
precios desalineados heredados del kirchnerismo buscaban corregirse vía
endeudamiento. “Para equilibrar el sector externo había que subir el tipo de
cambio”. Ayer el Central intervino en el mercado de cambios. Simonella no desestimó
que haya inversores que vuelvan apostar a que los riesgos de devaluación sean
menores que la tasa que propone el Central.

 

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